“…Solo quien ha vivido el abandono de un padre o una madre, entiende el dolor que causa, puedes seguir viviendo, de hecho lo haces, pero dentro de ti hay un hueco, un espacio vacío que nunca nada jamás lo podrá llenar…”
Porque la Navidad es una época también de reflexión, de recuerdos, de amor y de recordar quienes somos, quienes fuimos, a quienes amamos y de recibir amor, es que les escribo esta nota.
Este fin de semana vi la película “Mi nombre es: John Lennon”, la cual me dejó un mar de emociones que apenas y con ayuda de este texto estoy tratando de digerir.
Las emociones que como hijo te quedan cuando un padre te abandona, son inexplicables saben, porque es antinatural, es lo último que esperas de quienes debían amarte. Como niño no alcanzas a comprender los motivos o las circunstancias que llevan a un padre o a una madre olvidarse de sus hijos, debo confesar que a mis 27 años, yo aun no lo entiendo.
El sentimiento de que no vales nada, o de que tienes que dar mucho esperando a recibir muy poco, o la sensación de que no eres merecedor a nada, son solo algunas de las consecuencias en las personas que sufren de abandono.
Los psicólogos y aclaro que yo no lo soy, hablan de “sentimientos de abandono”, trataré de explicarlo de la forma más simple posible.
Cuando un padre (o madre) se va, o bien, están “emocionalmente distantes”, a veces basta con un solo acto de “desinterés” que el hijo no alcance a “comprender” para desencadenar estos sentimientos de abandono. Por ejemplo, el tener un hermano(a) muy conflictivo o enfermizo que obligue a los padres a tomarle mucha atención, puede provocar en el otro hijo una sensación de que el no merece ese amor que le dan a su hermano, con más razón si uno de los padres tras un divorcio, forma una nueva familia con hijos y a ellos si los atiende o los ve mientras a los de su primer matrimonio no, esto además de rencor, enojo, frustración genera confusión, tristeza y muchos sentimientos que de no tratarse, los acarreamos por el resto de nuestras vidas.
En mi caso, a su modo mis dos padres me han dejado, en diferentes tiempos y bajos distintas circunstancias, la letra de la canción que les puse al final de esta entrada, habla de que no puedes odiar a lo que más amas y es que es este el sentimiento con el que más he lidiado a lo largo de mi vida, en algún momento me pareció bien estar enojada con ellos, odiarlos o tenerles rencor, pero al final te das cuenta de que no puedes odiar a tus padres, que a pesar de todo los amas, sin embargo, ¿Cómo puedes obtener herramientas para perdonar y olvidar que ellos te han abandonado?, ¿Cómo puedes lidiar con la idea de que encontraron motivos “más importantes” que estar contigo?, ¿Cómo superas el hecho de que te toca aceptar cuanta falta te hicieron y te siguen haciendo, y que ellos no te necesitaron a ti?, (o al menos no lo suficiente, como para buscarte).
Yo he tratado de comprenderlos, de ponerme “en su zapatos”, la verdad aunque trato de justificarlos, no consigo acabar de aceptar que haya “razones suficientes” para abandonar a un niño en mi caso a una niña, y lo peor es que aun ahora, muchos años después, nadie haga algo por cambiar esa situación.
Mi padre, cuando estuvo conmigo me hizo mucho daño, no acabaría de decirles cuanto, sin embargo y aunque se fue, siempre lo extrañe, alguien me pregunto ¿qué sería lo que le preguntaría a mi padre si lo viera? Todos esperaban escuchar que le reclamaría su ausencia, mi respuesta fue: “le pediría un beso, un abrazo y que ya no se apartara”, ahora con mi madre, creí que podría decir lo mismo, pero me ha costado más trabajo, de hecho, tratar de “rehacer” mi vida, sola, es la cosa más difícil que me ha tocado enfrentar. Solo como nota, diré que a ninguno le ha interesado acercarse.
Aun ahora no sé si estoy lista para verlos, me asusta el dolor que pueden causarme, solo me queda darles un momento, una tarde, esta tarde, para recordarlos a cada uno en sus facetas, a tratar de recordar que yo también tuve una familia alguna vez, a llorar un poco porque pasaré estas fiestas con “familias prestadas”, y a esperar que ellos, un día, piensen en mí lo suficiente para recordar que seguimos vivos, en la misma ciudad, y que yo Pilar y mi niña interior herida, seguimos esperando que regresen y nos den un abrazo. Que así sea.
Mother, you had me but I never had you,
I wanted you but you didn’t want me,
So I got to tell you,
goodbye, goodbye.
Father, you left me but I never left you,
I needed you but you didn’t need me,
so I got to tell you,
goodbye, goodbye.
Children, don’t do what I have done,
I couldn’t walk and I tried to run,
so I got to tell you,
goodbye, goodbye.
Mama don’t go,
daddy come home.
Mama don’t go,
daddy come home.
Mama don’t go,
daddy come home.
Mama don’t go,
daddy come home.
Mama don’t go,
daddy come home.
Mama don’t go,
daddy come home.
Mama don’t go,
daddy come home…
*********************
Madre, tú me tuviste pero yo nunca te tuve
yo te quise pero tú nunca me quisiste a mí,
así que debo decirte
adiós, adiós
Padre, tú me dejaste, pero yo nunca te deje a ti
te necesité, pero tú nunca me necesitaste
así que debo decirte
adiós, adiós
Niños, no hagan lo que yo hice
no pude caminar y traté de correr
así que debo decirte
adiós, adiós
Mamá no te vayas
Papi ven a casa Mamá no te vayas
Papi ven a casa
Mamá no te vayas
Papi ven a casa
Mamá no te vayas
Papi ven a casa
Mamá no te vayas
Papi ven a casa
Mamá no te vayas
Papi ven a casa
Mamá no te vayas
Papi ven a casa...
