martes, 2 de agosto de 2011

Me rompieron el corazón… ¿y ahora qué?



Sentirnos enamorados, amar, el convivir en pareja nos hace sentir plenos, completos, felices, pero cuando el desamor, la rutina, la diferencia en los planes de cada uno o el mismo tiempo nos separan, ¿qué sigue?, ¿cómo nos levantamos de esa sensación de soledad, de profunda tristeza, de desesperanza?
 
Cuando terminamos una relación en la que hubo sentimientos involucrados, es normal, encontrarnos con culpas, rencores, irritabilidad, tristeza, soledad, desesperación, pero créeme, todos pasamos por ello en algún momento y todos o casi todos somos capaces de salir adelante, darle vuelta a la página.

En esta entrada me concentraré en eso, en el proceso de cerrar el ciclo.

Antes que nada es muy importante que sepas que ¡no estás solo!, aún cuando no haya nadie a tu alrededor siempre contarás contigo mismo, y si como yo eres creyente en algo, cuentas además con esa energía superior que siempre nos brinda apoyo, compañía y consuelo cuando más lo necesitamos.

Antes que nada, permítete llorar, liberar los sentimientos es muy importante, ya que una tristeza mal tratada puede llegar a convertirse en rencor hacia ti mismo o hacia otras personas y eso, no sana a nadie, al contrario, aumenta el sufrimiento por más tiempo. 

A nadie nos gusta llorar o ver llorar a alguien como Magdalenas, así que si eres de los que no cuenta con alguien un amig@ u hombro para llorar, busca un lugar, un momento y hazlo hasta que ya no puedas mas, yo siempre he creído que las lágrimas limpian el alma y demostrarte cuanto te ha afectado de verdad, es una forma también de brindarle una especie de “tributo” a tu relación, es como demostrar que fue importante.

También es importante que pienses en lo que sucedió, pero ten cuidado, cuando estamos deprimidos tendemos a fatalizar las cosas, cuando extrañamos a alguien ya solo nos acordamos de las cosas buenas, pero hay que ser honestos, objetivos, porque nadie nunca (al menos en mi experiencia) es tan bueno ni tan malo como a veces los etiquetamos.

En la música, en los poetas, en las grandes historias de amor, siempre nos hablan del dolor del amor, y hasta lo hacen ver como algo forzoso o fatalista que debemos sentir, pero si bien es cierto que tenemos derecho a estar tristes, también es cierto que tenemos más derecho aún de sentirnos bien.

Deja de tener expectativas, y con esto no me refiero a las de vida, si no a aquellas expectativas que solemos hacer cuando no queremos dar por terminada una relación, seguir “esperando” a que algo de pronto cambie y que tu ser amado regresará y hará todo aquello que en la relación jamás hizo, NO VA A SUCEDER, quizás seas Julia Roberts o Thalía en una novela de televisión y de pronto pase algo extraordinario, pero estoy segura que el 99.9 de las veces, esto no sucede, si crees estar en el 0.01 está bien, es tu decisión, pero seguramente solo estas alargando el tiempo de espera. Recuerda que el que vive esperando, está condenado a morir decepcionado, ya que siendo honestos, cuando una relación ya no fluye o no funciona, por más que se hagan intentos, esta tiende a fracasar, y no es que diga que hay que rendirse, afortunadamente hay expertos que nos pueden ayudar a rescatar relaciones, pero yo me refiero a que hay relaciones en las que muy dentro de ti sabes que ya no tienen remedio y a veces por miedo no afrontamos que la separaciòn es el único remedio.

En fin, supongamos que tu ya decidiste o “te decidieron” a dejar la relación, ¿Qué hacemos ahora? En serio y lo digo así, uno siente que lo que está pasando, lo que nos está doliendo nunca nadie jamás lo ha vivido o sentido, pero no es así, así que aquí te doy una serie de consejos que quizá y solo quizá te puedan ayudar a salir del bache.

1. Expresa lo que sientes.
 
Como ya te dije, puedes llorar en tu habitación, escribir una entrada en tu blog o en una hoja de papel o puedes platicar con alguien a quien te sientas muy cercano, pongo esta opción al final apropósito ya que si bien alguien que te escuche y consuele puede hacerte sentir realmente mejor, también están los clásicos que solo te dicen: ¿cómo, ya no andas con el o ella? O ¿Y no sientes muy feo de ya no tener novi@, espos@? O los otros que aparentan ser más sensibles con frases como: “Pues ya búscate a otr@”, o “pues olvídalo y ya”, “déjalo, seguro vas a estar bien”, “ya vendrá alguien”. A lo mejor esas personas no lo hacen con mala intención, pero seguro que tampoco entenderán la profundidad de tus sentimientos y además de tu tristeza amorosa, se suma una decepción amistosa, así que si sientes de alguna persona que no entiende lo que etas pasando o que minimiza tus sentimientos, ¡aléjate! En serio, más vale solo que mal acompañado, cuando estés mejor quizás sean buenas opciones para ir de antro o salir a comer, pero por ahora mejor no insistas en hacerles sentir algo que no está en su capacidad comprender.

2. Rompe tu rutina.

Experimentar nueva música, salir a caminar entrar a clases de Yoga, o a clases de algo que siempre quisiste hacer y no has hecho por ridículas que parezcan, si no puedes pagar clases, busca actividades gratuitas, aunque no lo creas si hay y bueno en casi todas las ciudades siempre hay algo que hacer, trata de no encerrarte y de mantenerte en movimiento. Bebe mucha agua, en serio el agua es un líquido poderoso que nos hace sentir mejor, más limpios, úsalo como metáfora para limpiar lo que ya no deseas en tu vida, para limpiar el dolor, para depurar el alma. Trata de reír aunque sea de ti mismo, recuerda que música te gustaba, tu comida favorita, baña al perro, paséalo en un parque diferente, atrévete a ir solo al cine, o a visitar un lugar a solas, recordar lo positivo de nuestra propia compañía es un placer del que no debiéramos desprendernos nunca.
 
3. Piensa en todas las cosas buenas que tienes.

A veces las personas que tienen partido el corazón se echan las culpas por lo ocurrido. Pueden ser muy duras consigo mismas, exagerando sus faltas como si hubieran hecho algo para merecer el sufrimiento que están experimentando. Si te das cuenta de que te está ocurriendo esto, ¡corta de raíz! Recuerda las cualidades que tienes y, si no se te ocurre ninguna porque el dolor te ofusca la mente, pide a tus amigos que te ayuden a recordar todas las buenas cualidades que tienes, enuméralas, junto todo aquello que quisieras ofrecer y recibir de una relación futura.

4. Protégete, aprende a quererte.

Empieza por mirar tu cuerpo, acéptalo arréglalo, visita al médico, arréglate para ir a comprar el pan, o lo que sea que tengas que hacer, aprende cosas nuevas, acaríciate siente y conoce cada centímetro de tu piel, cada diente, cada uña, todo cuenta, somos la posesión más importante que tenemos, no te permitas bajo ninguna circunstancia que alguien más se adueñe de lo que haces con tu cuerpo, con tu mente, con tu forma de ser, con tu destino, quien no tiene sueños propios vivirá haciendo realidad los sueños de los demás.
No te tortures con helado y películas románticas, tampoco recurras al alcohol o a las drogas, el exceso de azúcar, alcohol o drogas no te servirán más que para acrecentar tu sufrimiento.

Tener partido el corazón puede ser muy estresante, de modo que no permitas que interfiera con tu ritmo de sueño: tu cuerpo necesita descansar para reponerse. Duerme mucho, córtate el cabello, cámbialo de color, haz dieta, cómprate si puedes ropa nueva, no te permitas salir desarreglado, consiéntete a ti mismo, al final todo te ayudará a aumentar tu autoestima y eso te hará sentir mejor.

5. El tiempo cura todo.

No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista, no te atormentes pensando en el tiempo que perdiste, en la edad que tienes y menos en el tiempo que te queda de vida, ya que cada instante pasa y no regresa pero lo que realmente cuenta no es que tan pronto camines a la meta, sino las condiciones en las que llegues a ella, recuerda la frase: “despacio, que llevo prisa”.

Si ya has hecho algo de lo que te menciono arriba y no consigues sentirte mejor o después de la euforia, nuevamente en tu cama, a solas, en la noche te vuelve la tristeza, vuelve a empezar, esto no es cosa de un día, a cada quien nos toma tiempos diferentes, lo importante es que no te desesperes ni te hundas en el estrés que puede ocasionar el solo pensar en la idea de que jamás podremos reponernos, confía, mi mamá dice, “el cree, crea”. Si tu amiga tronó con su novio de años y se consiguió otro en una semana, está bien para ella, pero no tomes esa semana como parámetro para estar mejor, cada cabeza es un mundo y cada uno de nosotros somos personas distintas que sentimos de diferente forma, así que recuerda la carrera no es contra los demás, ni en contra del tiempo, es contigo mismo. Además recuerda que hay relaciones más intensas que otras, a veces hemos entregado tanto, o compartido tanto, que una separación implica desde trámites civiles, movimientos económicos, regresarle todos sus discos, o simplemente dejar de compartir los mismos amigos.

Algunas personas se enojan muchísimo e intentan hacerse daño o hacer daño a otras personas. Las personas que empiezan a beber, a consumir drogas, o a autolesionarse para evadirse de la realidad de la pérdida pueden creer que están mitigando el dolor, pero se tratará de un alivio meramente temporal. Esas personas no están afrontando realmente su dolor, sino tan sólo enmascarándolo, lo que hará que sus sentimientos crezcan en su interior y, a la larga, prolongará su sufrimiento.

A veces la tristeza es tan profunda (o dura tanto tiempo) que la persona necesita ayuda profesional para reponerse. Para aquellas personas que al cabo de unas semanas no se empiezan a encontrar mejor o siguen estando deprimidas, puede ser de gran ayuda hablar con un profesional de la salud mental o psicoterapeuta.

Así que no todo está perdido, recuerda que la vida es una escuela y a veces lo que llamamos problemas, solo son lecciones que debemos aprender.

Y sobre todo piensa, que un final puede ser el eslabón si así lo quieres de un nuevo principio.