martes, 20 de marzo de 2012

Una niña y yo.

Me encontraba sumergida en los pensamientos propios de un ser que no cree tener nada, olvidé por completo quien fuí, culpé a muchos por quien soy, coloreaba de negro la imagen de quien podría ser, ¿y porqué? por dejame seducir con la romántica práctica de la autocompasión.

De pronto la luna entró por la ventana, esa que había olvidado que estaba allí... iluminó con candor mi silueta derrotada, iluminó con dolor tu terrible ausencia.

No quería girar la cabeza, era muy satisfactoria la idea de sentirme víctima del mundo, es muy placentero dejarse llevar por la lástima a uno mimo, conmisearse de la propia existencia.

De pronto sin dedicar mucho empeño en ello giré la mirada y ahí estaba ella, reflejada en la esquina de mi habitación que por la luna era iluminada, y tuve de pronto una visión, ella giró hacia mi, su imagen de pie ante mi postura derrotada era imponente, seguro un motivo mas para disminuir mi propia presencia.

Se acercó a mí y cuando estaba a punto de abofetearme se hizo pequeña, y pude verla de cerca, tan pequeña, tan frágil, tan disminuída, hasta yo parecía muy grande, hasta yo parecía aterradora.

La miré por un rato y oí que sollozaba, me acerqué un poco, quería saber que era lo que le pasaba, era una niña triste, solitaría y dolorida, era yo misma en la imagen de niña desconsolada

Entendí de pronto que no lastimaba a la adulta, que no lastima a la mujer, supe de fondo que hería a mi niña pequeña a esa chiquilla que fuí y que en mi interior sigue viviendo.

Cuando consiguí ver a mi niña interior, cuando vi como la lastimaba con mis actos un instinto hasta maternal surgió en mi, no podía seguir con tan patética práctica.

La tomé en mis brazos, la abracé dulcemente, acaricié su cabello y sin darme cuenta al cuidarla y quererla me cuidaba y me quería a mi misma.

Desde entonces no me permito estar triste, no me permito afectar por los demás es mi deber que esa niña en mi sea feliz, es mi deber sonreírle a la vida.

Esta no pretende ser sino el muy escueto resumen de como se obtiene fuerza y deseo de sonreír cuando todo parece oscuro porque nadie sino yo es capaz de sacarme adelante porque nadie sino yo es capaz de mantenerme a flote.

La soledad no es sino la incapacidad de estar con uno mismo.

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